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2010 - Relato de Viaje 7 Lagos .- PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Martes, 04 de Octubre de 2011 10:13

 

VIAJE 2010

Patagonia Argentina x los 7 Lagos



fotos                         video

 

Día 9-10. Este fue el día de salida. Todo estaba preparado para reunirnos a las 19 hs en el showroom de Lomas. Con la ansiedad propia de la expectativa que deparaba el viaje, casi que todos sin excepción llegaron puntualmente a la cita. Allí nos enteramos que el Albatros estaba regresando de otro viaje y demoraría al menos una hora en llegar.

En la espera, se aprovechó para compartir con la familia de los presentes, las expectativas del viaje y a intercambiar algunas bromas de estilo. En ese lugar se nos presentó a quien tendría un apodo especial que luego pasaremos a contarles. Era quien reemplazó a Leon en el viaje y tuvo la oportunidad de compartir este espectacular viaje.

A las 21.10 hs y con algo más de retraso del esperado, hizo su arribo el Albatros, el que haría de hogar para los Warpes (lógico que se incluyen los ahora tal vez ex Curucuchas) por los próximos días.

Fue sorprendente la sensación que causó en los chicos. Todos querían subir a conocer este lugar mágico ideado para compartir aventuras.

Sin perder tiempo se fue organizando la carga de bicicletas, víveres y bolsos. Había una gran expectativa en saber que lugar le tocaría ocupar a cada uno en el Albatros.

Luego de demorar algo en la carga de las bicis, nos dimos cuenta que las compuertas no cerraban por lo que hubo que reacomodar las mismas y ponerle un toque de maña al tema, en lo cual estuvieron ocupados el Fabi y Luis, especialistas en estos menesteres.

Ya con todo cargado, llegó el momento de emprender el viaje. Comenzaron las despedidas de las familias. Algunas esposas daban muestras de alegría por los días de descanso (no daremos nombres) y otras se veian algo tristes por la ausencia de unos días de su pilar.

Lo cierto es que de inmediato todos arriba del Albatros y la esperada salida de Lomas. Apenas traspuso la puerta del country todos sacaron sus viandas y antes de llegar al primer peaje ya estaban todos saciando sus demorada cena.

El viaje tuvo un alargue inesperado, ya que Federico (el chofer y dueño del Albatroz) tenía que pasar por Río Tercero a buscar a Roberto, quien sería el segundo chofer del viaje.

Luego de la cena que tuvo distintos matices dados por los más locuaces, vino la decisión de hacer el esperado sorteo para ver que lugar ocuparía cada uno en el Albatros. Es de destacar que el Albatros cuenta con 18 plazas totales, pero he de aquí que las “potables” son solamente 12. De las restantes 2 son para menores de 1,60 y las otras 4 son las que se arman luego de desplegar las mesas.

Llegado el momento del sorteo el primer lugar para del sorteo, fue lógicamente para el Presidente.  Luego de extraer la improvisada bolilla, despliega el papel y aparece el número 1. Todos sorprendidos  con esta suerte extra que acompañó al Presi en este sorteo. Luego siguieron los integrantes extrayendo sus números. Se veían caras de alegría y otros de “que malondón”.  Entre los primeros en sacar le tocó el turno a Juan Pablo (el suplente incorporado en lugar de León), quien extrajo la bolilla nro 18!!!!. Todos reflejaron sus risas abiertamente para lo que parecía que era una broma al nuevo, pero en realidad fue real el sorteo (…Pedro después te explicamos bién la parte de real del sorteo….). Todos se podrán imaginar las risas ante esta situación. A raíz de esta situación Lucio tuvo la ocurrencia de bautizar a Juan Pablo como “Eitin”.

Luego de sorteado los lugares, comenzaron a desplegarse mesas de truco, acompañadas de unos fernet y unos buenos vinos Santa Julia Reserva, sabiamente elegidos por el Cholo.

Más tarde todos fueron acomodándose en sus lugares para dormir. Previo, empezaron a circular las acostumbradas para algunos y experimentada por otros mágicas pastillas para conciliar el sueño.

Al día siguiente, quienes tuvieron que dormir en la parte delantera donde se arman las mesas, muy temprano fueron sorprendidos por el frío inesperado que entraba por las ventanas y por la luz del nuevo día (a las 6.30 ya no se podía dormir) y fueron los primeros en levantarse (Santi, Pedro, Ariel y Gonzalo). Luego siguió el resto y ya se fueron acomodando las cosas para el mate y desayuno vespertino. Los que también aparecieron “rápido” fueron los que tuvieron que dormir “doblados” en las camas 17 y 18 (Eitín y Cholo).

Dado que el microondas al igual que el feezer no andaban (según Federico tenía un generador a nafta y solamente lo podía prender cuando el albatros estaba detenido, de lo contrario se corre riesgo. El generador a gas oil lo tenía en el otro colectivo……), se armaron los mates con budines de algunas previsoras mujeres, medialunas medias fuleras que eligió el Cholo, galletas y otros menesteres. No obstante todos esperábamos alguna parada para desayunar algo caliente. 

Luego, alrededor de las 12.30 llegamos a Cutralcó, ahí mientras el Albatros cargaba combustible se hizo presente el hermano del Riki, a quien todos pudimos conocer y quien dio algunos consejos a Federico (el chofer) respecto de la ruta que seguía.  En esa parada, algunos pudieron tomar algo, pero la única cafetera automática que había demoraba 10 minutos en tirar un café. Ergo, solamente 2 o 3 tomaron algún café.

Otra vez en viaje, nuevamente se desplegaron las mesas de truco. En una de ellas en un partido electrizante, German-Pedro y Santiago les ganaron al Riki, Cholo y Fer. Luego de ir 14 a 14, cantarse truco, parejos última mano todo 2 y Germán saca un mágico 3.

Luego de transitar el desierto de La Pampa y Neuquén, empezamos a transitar el camino algo más montañoso ya introduciéndonos en Neuquén para enfilar a San Martín de Los Andes.

Llegamos luego a Neuquén. Mientras atravesábamos la ciudad, mientras Jorgito hablaba por teléfono escuchábamos que justificaba su ausencia con una frase que se hizo famosa a lo largo del viaje “estaré poco funcional hasta el lunes”.

A las 19 hs. llegamos a Junín de los Andes, donde ya se reflejaba el entusiasmo del grupo al saber que faltaba poco para arribar  al primer destino.

Así, de a poco comenzamos a ingresar a San Martín de Los Andes. Paisaje impactante, todo muy cuidado, con  una rotonda de ingreso muy bien cuidada. Ingresamos a la avenida principal, que como decía el Dr. Sesín, de que otra forma se puede llamar que no sea “San Martín”.  Luego de transitar unas cuadras llegamos al hotel reservado “Patagonia Plaza”. La alegría  no se escondía y mientras todos descendían exclamaban su entusiasmo. Algunas fotos aprovechando las últimas horas de luz del día. Luego la reserva de las habitaciones, todas muy buenas.

Se dispuso hacer un baño y  juntarnos a las 21 hs para ir a caminar y luego la cena.

Posteriormente fuimos a cenar al muelle, en frente del Lago Lacar. Allí luego de una gran  negociación del Cholo, conseguimos un importante descuento. Todos conformes con la calidad de la cena.

Al día siguiente (jueves 11), todos fuimos despertados por el despertador automático del hotel y confirmado luego por llamada del Presi, siempre atento a no dejar pasar detalle. Luego, fuimos a desayunar a las 07.30 hs. en el lobby del hotel (muy buenas las medialunas) y seguidamente a organizar los bolsos que volverían a cargarse en el Albatros y lo que iba en la mochila para la bicicleteada del día. Luego de cargar gatorade en las mochilas, revisar gomas y otras, salimos a las 09 hs de San Martín de los Andes rumbo al camping del Lago Falkner. Hicimos parada obligada en el muelle del Lacar a sacar la ineludible foto. En ese momento Lucio se dio cuenta que se había olvidado los guantes asi es que salió raudamente y como un rayo (….) a buscarlo. En unos minutos estaba de vuelta.

El trayecto inicialmente proyectado era de 68 km, pero acordamos hacer un desvío para ir a la base del cerro Chapelco. Al iniciar este trayecto y en la misma salida, nos comenzaron a hacer compañía dos simpáticos perros y al poco andar quedó uno, de raza labrador al que de inmediato se lo apodó “Boby”. Al salir una suave subida de asfalto, encontramos gente caminando y trotando por la banquina.  El aire que se respira es único e invita a este tipo de actividades. La verdad es que el paisaje rodeado de bosques de roble pellín enmarca el continuo ascenso y comenzaron a  aparecer las primeras casas de pobladores rurales, ovejas pastando y al frente el cordón del Chapelco.  Paramos unas cuantas veces a sacar fotos, hasta que al km 14 está el desvío a la base del cerro Chapelco.

Nos reagrupamos y salimos. Es una subida constante de 5 km de tierra. Sabiendo que eran pocos km, varios hicieron una especie de sprint hasta la base. Por obvias razones no se darán los resultados, ni se comentará que una Giant 29 terminó en primer lugar, pero cada uno de los que se prendieron en la trepada sabe como le fue…. 

Luego de las fotos con el cartel de Chapelco, y de las vistas increíbles a las pistas y montañas aledañas, se emprendió el regreso a la ruta. Lógicamente la bajada fue rápida. En la ruta la primer pinchadura del día fue de nuevo integrante “eitin”…

Luego de reparada, anduvimos unos km más hasta el  Mirador del Arroyo Partido, donde reagrupamos. A ese entonces, todavía seguía la compañía de Boby.

Luego de refrescarnos un poco en un arroyo, subimos y continuamos viaje. Leves subidas y bajadas en el asfalto hasta llegar al puesto de gendarmería en donde sale un camino a la izquierda que lleva al Lago Meliquina. El cartel indicaba 14 km hasta el lago pero el Santi tenía el gps y dato que le indicaba 6 km hasta la punta de lago. Luego de una deliberación decidimos ir hasta allí. Trayecto de tierra semi llano, pero con mucho serrucho que incomodaba el tránsito. Llegamos al lago donde encontramos escondida entre los árboles una Toyota RAV 4 y al costado una dama tomando sol y leyendo un libro sola, tal vez gozando de la privacidad que le privamos.

Hicimos las fotos correspondientes y emprendimos el regreso a la ruta. La vuelta fue un poco más dura porque subía levemente todo el tiempo, más viento de frente. De vuelta a la ruta y faltando aproximadamente 30 km emprendimos el camino.  Más subidas y bajadas leves hasta llegar al Mirador del Lago Machónico. Ahí reagrupamos nuevamente, las fotos de rigor y a continuar pedaleando. De a poco vamos dejando atrás el Parque Nacional Lanín, para comenzar a internarnos en el Parque Nacional Nahuel Huapi, donde lo primero que nos sorprende es la imponente Cascada Vulignanco, impresionante salto de agua a la derecha del camino, con unos riscos impactantes y el río en la profundidad. Llegaron unos alemanes que luego de intercambiar algunas palabras en idioma “neutro” con el Dr. Sesín, nos dimos cuenta que manejaban mejor ellos el español que nosotros el inglés.  Unas fotos y luego a continuar.

Un poco más adelante, encontramos el desvío para el lago Hermoso. Ahí esperamos al Albatros para sacar los almuerzos improvisados. Una vez que llegó el Albatros al lugar,  el Presi y el Santi se dieron cuenta que a la izquierda había una escuela rural. Luego de hacer algunas consultas se decidió dejar la primer parte de las donaciones. Era la escuela Nro. 48de Valle Hermoso. La escuela era una pequeña morada con una sola aula y donde los alumnos tenían las más diversas edades. Fue muy reconfortante ver la emoción de los más chiquitos cuando les dimos las pelotas y la cara de la maestra y madres cuando entregamos las zapatillas. Luego la foto de rigor con todos, el saludo y a emprender el descenso de 2 km hasta el Lago Hermoso. Llegamos a una playa con un sector de verde pasto que invitaba a sentarse a contemplar todo el paisaje. Eran las 14.30 aproximadamente y desplegamos los sándwich y demás elementos de almuerzo improvisado. En ese descanso y mientras departíamos una entretenida conversación, surgió lo que sería la segunda frase del viaje. Fue de Gonzalo quien mientras contaba la anécdota de un episodio de fisura en la seguridad de la guardia del barrio El Bosque, comentó que cuando se arrimó a la barrera por el lado de los propietarios, un guardia que no conocía directamente le abrió la barrera sin consultarlo. En ese momento Gonzalo dijo que retrocedió y le incriminó al guardia “….Ud. sabe quien soy yo?......”

Eso dio pie al Cholo para que dijera, ……y si Ud. no sabe???? Y así comenzaron a propinar gastadas Lucio, Riki y todos demás. Al pobre Gonzalo no lo dejaron continuar con su relato. Fue el momento divertido del almuerzo.

 

Luego del almuerzo, subimos hasta la ruta y a emprender lo  que quedaba de viaje, que era prácticamente bajada y finalmente nuestro destino, el camping del Lago Falkner. Allí arribamos aproximadamente a las 17 hs.  donde ya nos esperaba el Albatros.

El camping era un refugio de madera, cerrado con buenos ventanales que daban al lago y al parque que lo rodeaba. Afuera, unas mesas con bancos esparcidas a la vera del lago que invitaban a sentarse y a desenfundar el mate. A un costado estaba un quincho en construcción, el que tenía dos amplios asadores para llama. Ese sería el lugar donde más tarde comenzarían a asarse dos exquisitos corderos patagónicos.

Luego de efectuar las obligadas elongaciones para remover el ácido láctico y  evitar futuros calambres, fuimos dentro del refugio principal donde nos hicimos preparar unas jarras de café con leche, junto con pan y dulce.

El camping era atendido por una española llamada “Yema” que según nos contó se vino desde su Barcelona hace unos 10 años. Su novio era un argentino oriundo de estas latitudes. La española y su novio muy amables nos atendieron como si estuviéramos en su casa.

El camping contaba con 4 duchas independientes, pero previo debía calentarse el agua de unos termontanques que funcionaban a electricidad y a su vez esta con generador, así es que hubo que esperar a que los calefones calentaran lo suficiente como para empezar a ducharse. Así, empezaron los turnos para las duchas mientras otros pasaban el tiempo leyendo revistas de aventura y escalada que tenían en el lugar, otros eran deleitados por las guitarras y canciones de Cesar, Fernando y Lucio  y otros departían algún truco. Se comenta que a los Curucuchas no les fue bien frente a los Warpes en el truco esa tarde y a la noche también.

La sensación de estar en el nuevo quincho, con el fuego dorando y asando los corderos, rodeados de ese mágico paisaje fue inigualable, más todavía como fue, escuchando canciones, tomando unos mates y compartiendo algunas historias. Ahí el paisano Sesín, demostró sus dotes de buen payador frente al improvisado público.

Luego de completadas la duchas, y ya el sol terminando de iluminar el paisaje, improvisamos una picada y luego se empezó a preparar todo para el cordero que en poco tiempo sería servido.

Al fin, y luego de una larga espera, se hizo presente el ansiado cordero. Fue traído en dos grandes tablas. Una vez que llegó nos dimos cuenta que no habían suficientes cubiertos y platos, pero era tal la ansiedad y el hambre que la mayoría tomó su presa con la mano y sin perder tiempo comenzamos a desgustarlo. Estaba muy sabroso y tierno, tal vez le faltó un poco más de tiempo para completar de asarse perfecto, pero tal vez porque en la zona se sirve así o tal vez por el apuro del asador en retirarse lo sirvió de esta manera. Pero esto no fue óbice a que no dejáramos ni los rastros del cordero.

Durante la cena, surgió el tema de la ocupación de las camas en el Albatros, tanto para esa noche como para la última que faltaba del regreso. Se fijaron dos fuertes posiciones: una la que se inclinaba por opinar que el sorteo que se había hecho al iniciar el viaje era para “todo” el viaje, es decir no había posibilidad de cambios. La otra posición era la que decía que nunca se dijo que era un solo sorteo y que lo lógico era hacer un sorteo todas las noches. Y por último la que decía que los 6 que habían dormido en los lugares más incómodos, no debían participar en nuevo sorteo ya que al ser 18, uno cada vez debía ocupar alguna de las posiciones incómodas. Finalmente y luego de un acalorado debate, primó esta última posición. A pesar de algunas molestias, propias de la discusión y del cansancio arrastrado, todo quedó como una muy buena anécdota.

Luego de la cena, se improvisaron algunas mesas de truco y una buena guitarreada y de a poco todos se fueron a dormir.

Al día siguiente, el primero en levantarse fue Jorgito. Luego llegó Pedro. Todo estaba muy frío y el refugio igual ya que la salamandra se encontraba apagada. Ahí, entre los que habían madrugado encendieron el fuego  de la misma que de a poco fue calentando el lugar. Luego fueron levantándose el resto y se fueron incorporando. El desayuno fue de un par de jarras de café con leche con pan y dulce. En ese lugar y con la vista de un lago “planchado” y casi un espejo, fue uno de los desayunos más sabrosos que pudimos tener.

Luego de desayunar todos se dispusieron a aprontar todo para emprender el segundo día de pedaleo. Cargar agua y gatorade en los camel, revisar cubiertas, guardar los bolsos en el Albatros, etc.

Luego de completar todo emprendimos el nuevo día de pedaleo, previa foto en la puerta del camping.

Al poco salir, volvíamos a parar a tomar fotos, sorprendidos por los ríos y arroyos que confluían al lago Falkner. Así siguió el pedaleo hasta llegar a avistar a la derecha el lago Villarino. A los 5 km del Lago Falkner se termina el asfalto y comienza el camino de tierra que actualmente estaban trabajando en su pavimentación. Hermoso camino rodeado de verdes bosques, arroyos que iban a los lagos. Luego nos encontramos con el puente del río Traful, lo cruzamos y al poco andar tomamos un desvío a la izquierda para ir a la punta del lago Traful que se llama Lago Pichi Traful. Un hermoso recorrido de camino de arena de aproximadamente 5 km. Nos deja en el lugar. Encontramos unos pescadores sanjuaninos, uno de los cuales era amigo de Pedro.

Una fotografía y a desandar esos km para volver a la ruta. Camino muy ancho de ripio, con subidas y bajadas muy leves, algunos autos, motos y camionetas que dejaban polvo en el ambiente, pero hacían más agreste la travesía. Unos km más adelante aparece un desvío a la derecha para ir a la Cascada Ñivinco. Un cartel decía que era una travesía  de 4 hs. pero todo indicaba que era para ir caminando. Supusimos que en bici era mucho más corta. Decidimos internarnos. Al poco andar nos encontramos con un río con importante caudal de agua. Comenzaron los interrogantes si cruzarlo o no y ante la duda de todos Luis y Pedro deciden emprender el cruce (…en la parte más baja del río la profundidad era de + o - metro y medio, la temperatura del agua al momento de cruzarla -4ºC… las piernas de Luis y Pedro luego del cruce les quedaron coloradas como “hue..” de ciclista…). Mientras la mayoría opinaba que no era conveniente. Aparecieron las versiones sobre que habían 4 o 5 cruces más…… etc.

Luego de cruzarlo, Luis y Pedro se dan con que el resto había decidido no hacerlo, así es que con mucho pesar emprenden el cruce nuevamente para regresar. Conclusión, quedó sin conocerse la Cascada Ñivinco

Retomamos nuevamente el camino de ripio que seguiría ya un poco más aburrido con subidas y bajadas un poco más pronunciadas hasta llegar al desvío que nos llevaría al Lago Traful. Allí se encontraba el Albatros.  Nos reagrupamos, comimos algo, organizamos los bolsos que gestionaríamos los lleve alguien que trataríamos de conseguir que busque las donaciones y de paso nos llevara los bolsos con la ropa para cambiarnos para el día siguiente, ya que el trayecto de 30 km no iba a poder ser transitado por el Albatros. Luego de dejar todo preparado emprendimos el ascenso hacia el Traful. Al comienzo una subida muy empinada, casi para ir 1 a 1. Ahí, nos damos con que la cubierta de Fernando estaba en problemas y era posible que no aguantara el trayecto. Decidimos cambiarla. Para ello bajamos nuevamente al Albatros y desarmamos la cubierta trasera de la bici muleto del Dr S.. Rápidamente hicimos el cambio entre Fernando, Jorge y Pedro. De inmediato comenzamos a subir. En la subida habían quedado esperando Riky y Santi.

Comenzamos el esfuerzo de la subida y luego comenzó un camino con veloces descensos y algunas subidas. Todo hacía indicar que el camino era más fácil de ida que de vuelta. Así anduvimos hasta llegar a la punta del Trafúl, donde estaban todos y pudimos reagrupar nuevamente.

Luego del descanso y las fotos emprendimos el último tramo que se suponía eran 15 km fáciles.

Que equivocados estábamos. De arranque nos sorprendió una subida de 1 a 1. Habrá sido de unos 1000 m2. Ahí el Santi y el Riki , sin considerar el espíritu Warpes, comenzaron una escapada a la cual trataron de seguir sin éxito algunas curucuchas  (la historia oficial dice que, lo de las curucuchas es cierto, no tuvieron el éxito esperado pero les valió el esfuerzo (el Riki y el Santi estaban muy afilados…), lo del espíritu Warpes del Riki y el Santi estuvo probado ya que los mismos en un acto de arrojo y valentía decidieron dejar todo lo que tenían en las piernas en la bici para llegar cuanto antes a la Escuela de Traful y de esta forma evitar que los alumnos de la escuela partan a sus respectivas casas y no quede truncada la segunda donación, Pedro no quiso acompañar pero no pudo porque iba  a ¾ de sus posibilidades…)

Luego se fueron armando distintos grupos. A medida que avanzábamos íbamos sacando fotos en los cruces de arroyos, con un impresionante paisaje. Un bosque majestuoso a la derecha y el espejo del Traful a la izquierda. El terreno era muy suave, con una arenilla arriba que lo hacía placentero de pedalear. Llegando a la villa, comenzaron a aparecer las tradicionales y vistosas  construcciones de madera de la zona, algunos restaurantes, luego la policía en la entrada a la villa, más adelante la escuela, el muelle a la izquierda y unos metros más adelante el esperado hotel Marinas Puerto Traful. Sabia elección del Santi!!!! (es cierto!!!). Allí entramos los primeros en llegar (no es cierto!!!). Nos sorprendió lo agradable del hotel, con habitaciones en planta con deck al jardín y al lago y las de planta alta con un balcón en la misma orientación.  Mientras algunos nos alojábamos, otros con el Presi a la cabeza organizaban la logística para que la policía fuera hasta el albatros a traer las donaciones y de paso los bolsos.

Luego de completada esa tarea una primer delegación se acercó al restaurante del pueblo a organizar el retrasado almuerzo. Eran casi las 16 hs. El lugar muy pintoresco, nos sentamos en mesas preparadas en el jardín del lugar. Allí hicimos el pedido de sándwich de milanesa y hamburguesas, cervezas y gaseosas que nos devoramos. En la distención del almuerzo se tocaron temas variados, la espectacular aventura vivida hasta ese momento y empezaron a escucharse voces respecto de que al otro día la vuelta hasta el albatros iba a ser más dura de lo esperado, o al menos nos iba a hacer perder tiempo en pedalear algo ya conocido. Allí surgió la idea que sería muy cómodo poder tener algún transporte a otro día que nos llevara de vuelta hasta el albatros. La idea tuvo buena acogida y se empezaron a barajar opciones.

Luego de saciar el hambre nos fuimos al hotel a darnos el reconfortante baño para posteriormente ir al acto de entrega de donaciones programado para las 18 hs.

Luego del reconfortante baño, cambiados con la ropa que estaban en los bolsos alcanzados por la policía, pusimos proa a la escuela a cumplir con el compromiso de la donación. Ya en camino los comentarios eran que los chicos de la escuela no eran tan “chicos” y que aparentaba estar en una condición mejor a la esperada y a la que se tuvo en miras cuando se pensó en los elementos a donar.

Sn perjuicio de ello, la intención era lo que importaba. Al llegar a la escuela todos los “chicos” adolecentes la mayoría estaban esperando en el gimnasio cerrado de la escuela. Antes de entrar Germán tomó contacto con la directora para ver si ella podía gestionar algún camión que pudiera llevar las bicis hasta la ruta. Luego de un llamado pudimos convencer al único chofer con camión que se saliera de su rutina a programada y que pudiera llevarnos hasta la ruta. El objetivo se cumplió pero a cambio de pasarnos a buscar a las 07 hs en punto.

A continuación ingresamos al gimnasio donde esperaban todos y luego de los saludos y presentaciones Germán hizo su improvisado discurso, con un par de felices frases para los chicos “yo siempre le digo a mis hijos que lo más importante es que vayan a la escuela a divertirse”.

Luego vinieron los consiguientes aplausos y saludos a alumnos y docentes. Luego salimos con la tranquilidad del deber cumplido y encaminamos para el muelle a disfrutar de la vista y del aire. Allí comenzaron a deslizarse algunas bromas acerca de cómo habían tomado la “donación” los alumnos. Una tertulia interesante en el espigón del lago Traful, con una suave y agradable brisa de viento que hacía aún más especial el paisaje. El lago con apenas algunas olas y la vista y tranquilidad infranqueable de todo el paisaje.

Ahí hicimos tiempo para ir a cenar temprano, una vuelta por los negocios alrededor de la policía, un agradable paseo haciendo tiempo para la cena. Algunos optamos por esperar en el restaurante donde íbamos a cenar, haciendo espera con un café con leche acompañado de los alfajores artesanales que fabricaban ahí mismo.

Alrededor de las 20 hs comenzamos  a ingresar al restaurante. Todos los acomodamos en una larga mesa. Se extrañaba la presencia de los CuruWarpes Dr. Sesín, Miguelito  Jorgito que habían optado por quedarse a reponer energías durmiendo una plácida siesta en el hotel.  La cena estuvo muy bien servida. Algunos optaron por pastas, otros por la trucha del lugar que estaba muy apetecible.  El Riki recibió un par de gastadas por un siervo con una gran cornamenta que estaba incrustado como adorno en la pared del restaurante.

Nos retiramos del restaurante listos para ir a descansar. Algunos intentaron hacer alguna actividad en el hotel, pero el cansancio pudo más y solo quedó lugar para el cansancio.

A la mañana siguiente el despertador sonó a las 06.00 de la mañana. El Riki junto con Pedro fueron los primeros en llegar al lugar del desayuno. Fue una buena decisión porque luego de habernos servido el desayuno con tranquilidad, fueron llegando el resto de la delegación hasta casi colapsar el desayunador. Luego que llenamos los tanques de combustible para el esfuerzo. El esfuerzo del día comenzó con la subida de las bici al camión mercedes benz rojo, caja volcadora blanca, donde apenas y luego de una importante logística, entraban las bici y los intrépidos bikers. En ese momento sucedió una de las actitudes que luego fuera muy cuestionada. El Presidente Ravena, junto con Planas y la CuruWarpes “YOYO” Demozzi, rápidamente subieron a la cabina del camión, anticipándose al frío que luego deberían soportar el resto de la delegación. Así el camión  empezó a hacer los 35 km con importantes subidas. Los comentarios fueron unánimes en la buena decisión tomada, ya que el desgaste de hacerlo pedaleando iba a ser notorio, sobre todo poco interesante porque íbamos a desandar un paisaje ya conocido. A medida que avanzaban los km el frío se hacía cada vez más intenso y las críticas al Presidente no se hicieron esperar. Hasta se armó una especie de revuelta que tuvo por intención desestabilizar la presidencia Warpes.

Luego de un par de paradas para sacar unas envidiables fotos que retrataron los lagos hechos un espejo, seguimos el camino hasta terminar el último tramo que es una importante bajada en caracol para llegar a la ruta principal donde estaba esperando el añorado Albatroz.

A bajar las bici, acomodar los bolsos, preparar la indumentaria, etc. Todo para emprender la bicicleteada del tramo que nos llevaría hasta Villa La Angostura.

En el camino bordeamos  los lagos Espejo y Correntoso, subidas y bajadas en un ancho camino rodeado de imponentes bosques. Varias paradas con fotos y filmaciones de rigor. Faltando aproximadamente 20 km para la llegada a la bifurcación del camino que sale para el paso fronterizo Cardenal Zamoré, comenzó un sprint. El primero en llegar fue el jinete de la Giant 29, seguido por los Curuwarpes Miguel y Sesín. Hicimos bastante tiempo, tomamos varias fotos hasta que observamos que algo pasaba porque se veía una importante cantidad de humo blanco. Pensamos en un incendio pero luego de unos minutos vimos que era el Minardi de Tuero, digo el Riki!!! que venía llegando con el último aliento. Luego fueron llegando todo el resto del grupo. Hicimos varias fotos en el cartel que indica el paso fronterizo. Ahí comenzaba el asfalto hasta Villa La Angostura.

Comenzamos el último tramo con el entusiasmo de saber que ya era muy poco lo que quedaba.

A los pocos km llegada al primer mirador del Lago Nahuel Huapi. En el lugar había un San Bernardo para las fotos de los turistas. Hicimos algunas fotos y luego emprendimos el último tramo que nos depositaría en Villa La Angostura. El Albatroz nos esperaba en la entrada de esta hermosa villa. Ahí nos cambiamos de indumentarias, comimos algo, nos refrescamos y discutimos que hacer. Algunos opinaban ir hasta la base del cerro Bayo. Otros más cautelosos y moderados opinaban que eso retrasaría la llegada a los Arrayanes con el peligro de perder el Ferry. Avanzamos hasta el centro de la Villa donde se estaba desarrollando una maratón. Fuimos esquivando atletas y avanzando por la avenida principal. Sin mediar más pedidos de opinión, un grupo directamente encaró camino a los Arrayanes, lo que no dio lugar a más discusión. Unos kms más adelante llegamos a la entrada del Bosque de Los Arrayanes. Allí el Contador y Tesorero Cholo Gimenez hizo las gestiones y pagos necesarios para habilitarnos el ingreso. Mientras esperábamos había un biker, al parecer local, que tiraba algunos willys en la bici. Cuando se acercó algunos temerosos por lo que podía venir lo consultaron que tal el camino que nos esperaba con soltura dijo, “muy fácil, nada técnico y de poco esfuerzo”. Varios respiraron tranquilos. No hicieron falta más de 500 metros para darnos cuenta que aquel biker local nos había engañado o el mismo se había desayunado con vodka. Que subidas al inicio!!.

Varias para hacerlas en la bici al hombro. Ahí aprovechamos para hacer varias fotos. Se veía a lo bajo el conocido hotel Bahía Manzano. El Nahuel Huapi estaba hecho un espejo, lo que gratificaba la vista. Así fueron avanzando los km, entre lengas, cipreses, coligues y otras especies. Un paseo en verdad fenomenal para hacerlo en bici. Algunos emprendieron una ceñida competencia, desandando rápidamente los 10 km de este paseo. Otros aprovecharon para ir más despacio, parando cada tanto a sacar fotos. Los primeros Arrayanes se pudieron divisar en los últimos km del paseo. Magníficos ejemplares de esta particular especie. Los primeros en llegar fueron el Santi, Luis, Riki, quienes aprovecharon para asearse mediante el conocido baño polaco en las templadas aguas del Huapi. Luego fueron arribando el resto de la delegación. Algunos optaron por asearse, otros solo refrescarse la cabeza y para sorpresa de todos el intrépido Adrián Pérez hizo de esta playa un lugar nudista, arrojándose al agua como vino al mundo.

Luego de un rato fuimos al restaurante que está a metros del muelle. Una construcción toda de madera entre Arrayanes que según la leyenda fue el lugar donde Walt Disney se inspiró para hacer una de sus grandes películas.

Mientras tomábamos  algo refrescante y comíamos  algo rápido, se acercaron unos turistas, uno de los cuales era un australiano que estaba de paseo por estas latitudes. Entabló conversación con Jorgito Cima y Gonzalo quienes demostraron su habilidad en el manejo del idioma.

Luego de un rato, fuimos al muelle a hacer tiempo a que llegara el Ferry que nos trasladaría hasta Bariloche. La espera se hizo larga. Entre tanto entablamos una conversación con el Guarda parque quien nos contó detalles del lugar.

Tras esperar una hora más o menos, hizo su arribo al lugar el ansiado Ferry. De allí descendieron pasajeros, turistas de al parecer varias latitudes. Allí Dr. Sesín hizo gala de su ingles nativo (de Capilla del Monte).  Con frases como “jelouu uelcam to Arrayans Bousq” hizo una calurosa bienvenida a todos los turistas. Un turista gallego lo hizo entrar al Dr.

Después del descenso de todos los pasajeros y que habilitaran el ascenso subimos al Ferry. Había un fulano que nos entusiasmaba con fotos y que luego participaríamos en importantes premios (nos cuenteó). También nos ofrecía algo que tenía a la venta en exclusividad. Un sistema para activar un motorcito en la bici para andar sin esfuerzo. Nadie se preocupó en darle importancia pero fueron varios los que anotaron disimuladamente la dirección de la página de internet que promocionaba.

De inmediato nos acomodamos en la sala del bar, pedidos de refrigerios varios. A los pocos minutos el Ferry comenzó su travesía por el Huapi dejando de a poco las costas de Los Arrayanes. El viaje duró aproximadamente 1 hora, atravesando los más diversos y majestuosos paisajes. Un paseo muy agradable. Subimos a la cubierta del Ferry donde comenzamos a jugar con las gaviotas. Se les ofrecía alguna galleta con el brazo estirado y estas haciendo piruetas y con un gran sentido del manejo del viento hacían su planeo para hacerse con las galletas que se le ofrecían.

Varias fotos para graficar el inolvidable momento. Cuando estábamos próximos a arribar a las costas de Bariloche, a lo lejos pudimos divisar la silueta del Albatroz, que ya estaba firme esperándonos como rulo de estatua.

Llegada, desembarco y al Albatroz. Allí nos cambiamos, y se comenzó con la tarea de acomodar las Bicis. Luego de terminado el proceso, comenzamos el viaje. Hicimos una parada en el centro de Bariloche para la compra de chocolates.

El tesorero también organizó la compra de la cena (empanadas y bebidas). Así  a eso de las 19 hs comenzamos el viaje de regreso. Luego de la cena, de compartir algunas tertulias y algunos trucos, se vino la hora de ir a dormir. Allí Eitín y el resto que había tenido un viaje de ida incómodo, aprovecharon ahora para acomodarse en sus nuevos lugares.

Al día siguiente a eso de las 07 de la mañana ya todos comenzaron a despertarse, los primeros que dormían adelante por el frío que pasaba por las ventanas. Los otros por la luz del día y las voces del resto.

Se organizó el desayuno y comenzaron los partidos de truco. Aprovechamos para tomar algo caliente, comprar algunas bebidas para luego emprender el resto del viaje.

Un inconveniente en el Albatroz (a 50 kms de Córdoba Capital nos quedamos sin embrague) casi hace que tengamos que desenfundar las bicis pero por suerte (estábamos a 10 kms de la casa de Fede el Conductor) y por pericia del mismo se pudo arreglar rápidamente y continuamos con nuestro viaje hasta el lugar en donde todo comenzó.

Y como diría el DR “HASTA ACA DIEZ PUNTOS!!!!!!”

Grande Pedro, excelente relato!!!

 

Última actualización el Lunes, 21 de Noviembre de 2011 17:28
 
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