| 2009 Champaquí |
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| Escrito por Administrator |
| Jueves, 22 de Septiembre de 2011 10:23 |
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2009 / CHAMPAQUI
FOTOS VIAJE
El pasado fin de semana del 14 y 15 de noviembre tuve el agrado, junto a mi amigo Hernán, de participar de una aventura ciclística, diría casi única para el común de los mortales.
Nuestro programa comenzó a las 5:45 hs un sábado lluvioso y poco prometedor, desde el Club House de Lomas; allí era la convocatoria, para Hernán y para mi casi todas eran caras nuevas, no conocíamos a nadie, todo comenzó con intercambios de saludos, algunos chistes, algunas cargadas, preparación de equipos, mochilas, alforjas; algunos de los integrantes del grupo Warpes con dudas de si se suspendería el programa por la lluvia, Cesar llegó de pijama y pantuflas, pensando que suspenderíamos la salida, para lo cual los organizadores le dijeron que de ninguna manera, que se fuera a buscar la bici y todo lo necesario para partir. Luego de ultimar detalles logramos arrancar. Nos bajamos en Pampa de Achala como a las 9:45, luego de sortear muy bien la dificultad que tuvimos con la trafic que llevaba las bicicletas. Para la próxima habría que verificar que kilometraje tiene los vehículos que se alquilan, si tiene mas de 700.000 km habría que desecharlos y buscar un reemplazo, que le vamos a hacer a veces estas cosas se escapan. Pocos minutos mas tarde comenzaba nuestra aventura ciclista. A partir de ahí nos esperaba un total de 65 km aproximadamente hasta la base del cerro Champaqui, primero recorrimos 40 km por un camino bien consolidado en el que predominaron bajadas, y las subidas no fueron de gran dificultad, pasamos el río paso de las Piedras, el desvío a la quebrada del Condorito, el desvío a un centro sanitario de la zona y varias tranqueras que conducen a capos privados, también aquí el Cholo tuvo la mala pata de cortar cadena, para lo cual y sin mediar demoras Martín, nuestro guía, de porte serio para quienes no lo conocen, pero atento a todo, responsable de cada decisión, con gran conocimiento de lo que estábamos haciendo y verdadera habilidad para resolver problemas de índole mecánico (en este caso), tomó cartas en el asunto y luego de unos minutos dejó como nueva la cadena; continuamos el recorrido con un sol que aparecía y desaparecía entre las nubes, dejando atrás el recuerdo de una leve llovizna caída a la madrugada, la sequía era tan grande que ni olor a humedad había. Dejamos el camino principal que conduce a la escuelita Ceferino Namuncurá y comenzamos a vivir con mas adrenalina nuestra jornada, era algo así como las 13:10 hs y teníamos por delante 25 km mas aproximadamente, tomamos la huella que conduce a la repetidora de canal 12, ésta se encuentra en muy mal estado, imposible de transitarla si no se va con una 4 x 4, pasamos por el “mal paso”, un lugar de gran pendiente encajonado donde si uno se mete está obligado a continuar hasta el final. Pedaleamos casi una hora mas y paramos a comer en una suerte de balcón con vista al oeste teniendo como principal referencia en el bajo, al dique la Viña y allá mas lejos las primeras sierras de San Luís. El sol por momentos se iba y no teníamos otra que abrigarnos ya que el viento a esa altura diría que es incesante y la temperatura baja considerablemente. A esta altura habíamos recorridos algo así como 43 km y llevábamos 4 hs faltándonos aun unos 22 a 25 km, mucho más duros de los que ya habíamos recorrido. En este tramo hubo algunas caídas, nuestro camarógrafo oficial, el Puche o para otros conocido como el Pucho….., se pegó un porrazo de aquellos, debo confesar que yo no vi la caída, pero quienes tuvieron la suerte de presenciarla dicen que fue de película, claro el era nuestro camarógrafo, no podía ser menos……. A partir de ahí nuestro amigo, que a demás de camarógrafo se había tomado a pecho lo de la higiene y el peligro de morir de frío, que en sus alforjas había cargado un bidet, un calefactor tiro balanceado (el que mostraron en una foto cargando las bicicletas en la Trafic), una bolsa entera de caramelos palitos de la selva para no sentir el síndrome de “soledad en la Pampa de Achala” y un sin fin de elementos que no vienen al caso enumerar ahora. A partir de ahí nuestro medico Carlos tomó el volante del Puche por los cuernos y se hizo cargo del cargamento del camarógrafo que venía vaqueteado después de tantas subidas y bajadas con exceso de peso. Carlos, debo reconocer que lo tuyo fue heroico, recuerdo que hasta un termo de acero marca Termolar vacío cargaba la parrilla de esa bicicleta, que maestro Puche, vos si que no te olvidaste de llevar nada, llevaste todo….. La tarde se hizo larga, por suerte para esta fecha del año el sol se esconde 19:55 hs así que teníamos luz para rato, las bajadas y las subidas fueron un montón, dejamos luego el camino a la repetidora para seguir por la huella que conduce al pie del cerro Champaqui; a esta altura casi todos sentíamos sobre nuestras espaldas el cansancio de muchas horas sobre las bicicletas, sumadas a la levantada muy temprano para arrancar el programa, la ansiedad de sortear todos los inconvenientes etc, etc, etc . Pedro, uno de los veteranos del grupo al cual le debo reconocer un estado físico increíble para las canas que porta y los abriles que lleva en su espalda, tuvo la desgracia de romper la parrilla de la bicicleta, as{i que improvisó unas ataduras y como pudo se las arregló para seguir. Hubo mas caídas, ya no las recuerdo, pero cada accidente de estos era para preocuparse primero y luego reírnos como niños a carcajadas. Para este tramo final el cielo se cerró casi por completo, las nubes gris plomo daban un paisaje majestuoso al faldeo de los cerros mas altos. Allá a lo lejos se vieron los primeros puestos y luego de muchos amagues apareció el nuestro, el puesto de González, nuestro hospedaje; pedaleamos y pedaleamos, y parecía que no llegábamos más, hasta que después de mucho andar a las 19 hs aproximadamente llegamos a destino. Alegría, jolgorio, festejos, al llegar; pero fue mas la alegría cuando Martín sacó de sus bultos 4 tiras de salame del mejor, que terminamos comiendo con pan casero recién horneado, mate cocido que era un manjar, cervezas , gaseosas y muy buen onda, hubo algo de truco, no recuerdo quien ganó ..[Jorge, Riki y Cholo tuvieron q dormir "afuera", por suerte esa noche no hizo mucho frío, gracias a la impecable demostración "truquera" brindada por Cesar, Gonzalo y Santiago...30 a 11...le hicimos precio y eso que a Jorge, el encargado de llevar el score del partido, le costaba sumar los puntos nuestros.....mas peligroso que Chileno haciendo mapa....eso sí mejoraron "mucho" cuando el Cholo tomó el "timón" del partido..desde ahi directamente no sumaron mas puntos..]..pero nos distendimos mucho mas. Luego vino el baño reparador, que alegría poder ducharnos con agua caliente, esto era tan importante como la comida, el polvo que comimos todo el día fue interminable, no daba ganas de apagar el agua de las duchas. Luego un pequeño grupo partió para la escuelita, el puesto de doña Nena, lo de Escalante y regresaron para la cena, ésta fue también sin desperdicio, de entrada un guiso de fideos tirabuzón con papas y trocitos de carne bien pequeños, mucho juguito para untar con pan hasta chuparse los dedos, luego vino el segundo plato cordero asado a la parrilla, que en mi caso comí como 4 porciones, estuvo bárbaro. A esta hora ya solo queríamos terminar para ir a descansar, que placer fue apoyar la cabeza y olvidarnos del mundo entero, no dábamos mas, estábamos fundidos. El domingo el desayuno se sirvió a las 7:20 hs mate cocido y pan con mermelada para todos, nuestras caras hablaban por si solas, reflejaban una noche reparadora pero aun así el cansancio real no se iba de nuestros cuerpos, todos con alguna dolencia, nos movíamos como muñecos articulados, despacio para no provocar mas dolor en nuestros cuerpos recién puestos en movimiento. Llegó la hora de partir, a la vos del Presidente German: VAAAMMOS ? y como lo había muy bien programado nuestro guía Martín salimos en torno las 8 hs . El sol quería salir pero las nubes no lo dejaban. Hicimos un par de kilómetros y ya vimos el bajo, la vista hacia Calamuchita era muy buena; era un tanto incierto de predecir el clima; nos sacamos y nos pusimos abrigo en varias oportunidades. En un momento las nubes nos cubrieron casi por completo dando una sensación de cierta inseguridad momentánea, pero esta situación duró no más de 15 minutos. En este tramo me pegué un golpazo de aquellos, mi rueda delantera se clavó entre dos piedras en una bajada y mi bicicleta voló por el aire, y no me pregunten como uno de los cuernos del volante me castigó en el muslo derecho, hoy miércoles aun tengo un moretón lila de unos 10 cm de diámetro; seguimos bajando hasta que llegamos al desvío que baja a la Cumbrecita por una huella muy poco transitada pero que para nosotros fue como una autopista, no por que pudimos andar rápido sino porque en esa huella pudimos andar muy bien sin mayores dificultades, hay que reconocer que estábamos bajando, esto hacía muy atractivo este tramo del viaje, llegamos a la olla donde la huella cruza el río Paso de Garay donde pareciera que alguien hubiese colocado en el río unas piedras en forma de lajas para poder pasar sin ninguna dificultad. Aquí nos refrescamos, algunos nos tiramos al agua para aliviar nuestros cuerpos y sacarnos la transpiración. Las dos horas siguientes de baja casi interminable fueron muy atractivas para la mayoría salvo algunos como Lucio y Carlos que venían agotados. También en este último tramo nuestro guía Martín se pegó un palo que rompió su parrilla porta equipaje, el Cholo, contaron, realizó una prueba acrobática, se le clavó la bici, él pasó para adelante mas rápido que la bici, pudiendo mantenerse en pie y por efecto de la bajada salió corriendo para adelante mirando hacia atrás como su bicicleta se revolcaba por las piedras dando tumbos a mas no poder; dicen los mas allegados que a esta pirueta la venía practicando hace varios meses y nunca le había salido tan bien como esa tarde, que maestro Cholo……. A medida que bajábamos la vista al valle era mejor, ya se veían los caminos que llegaban a Cumbrecita, así de a poco el pueblo peatonal se veía mas cerca. Al fin llegamos a Cumbrecita tipo 16 hs, todos agotados pero felices compartimos un almuerzo que disfrutamos como si fuera el último de nuestra vida. Quisiera aclarar que en le caso de Hernán y mío, que éramos foráneos de este grupo, nos sentimos muy acogidos, pero esto no fue solo con nosotros, sino entre el resto del grupo, la convivencia, la camaradería, nunca faltó una mano compañera para sostener una bici, para compartir comida, para arreglar cadenas, para inflar una rueda, para compartir una caramañola. La comida que cada uno llevó se compartió, frutas, frutas secas, almendras, sándwiches, caramelos, ralamente la vivencia fue muy buena, todos pusieron lo mejor de si para disfrutar a pleno el fin de semana, para rematarla el clima fue inmejorable, como dijeron en un mail Dios jugó de nuestro lado. Gracias a cada uno de uds. por el fin de semana magnifico que pasamos, gracias a los Warpes por permitir a Hernán y a mi sumarnos al grupo para realizar este programa inolvidable. Por último quisiera compartir un pensamiento que me hicieron de lo que vivimos este fin de semana. “Realmente uno se abruma de la grandeza del espectáculo y ese sentirse tan pequeño en la inmensidad, pero a la vez se ve cómo un grupo puede dominar la inmensidad no para agredirla sino gozarla.” Ojala podamos seguir gozando de la naturaleza mucho tiempo más. Será también nuestra responsabilidad. Hasta la próxima travesía. Gracias Lucas!!!, excelente relato.- |
| Última actualización el Viernes, 25 de Noviembre de 2011 13:56 |